El Cordón y la fuerza de la vida—Algo Extraordinario
por Marina Alzugaray

[Editor's note: This article first appeared in Midwifery Today Issue 70, Summer 2004.]

[Nota de la Editora: Este artículo fue publicado primero en inglés en Midwifery Today Issue 70, verano 2004.]

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Hace más de 20 años que observo bebitos naciendo al mismo tiempo que la placenta se desprende de la matriz; es porqué su cordón umbilical es corto.

En estas situaciones hay que dar tiempo a la sabiduría de la naturaleza para que poco a poco bajen por el canal del parto, el cordón con el bebé, y la placenta con el útero para que pueda el bebé nacer vaginalmente y sano.

La primera vez que me pasó, todo empezó con una mamá en una falsa alarma de parto. La mamá creía que era el día, y me llamó. Me quedé con ella unas cuantas horas y el trabajo de parto se paró. Ella quería un parto natural y en su casa, y decidimos esperar a que las contracciones regresaran solas. La madre y el bebé estaban bien. Y no había una buena razón para intervenir a pesar de que ella era una multípara con 4 cm. de dilatación, con el bebé casi flotando. Le advertí sobre un posible prolapso del cordón, y que vigilara la actividad de su bebé. Y al cabo de unos días me llamó otra vez. El parto fue muy rápido y el bebé nació enrollado por los hombros y cuerpo, con el cordón umbilical casi sin latir. El recién nacido tenía un poquito de sangre en sus nalgas porque la placenta se había separado en el momento del nacimiento. Necesitó estimulación y oxígeno, pero todo se resolvió rápidamente y dentro de lo normal.

Después de ese parto reflexioné sobre el proceso de parto con cordón corto. Y hace dos semanas me pasó de nuevo. Esta vez con una mamá que ya había tenido tres bebés; los dos últimos habían sido muy rápidos. Ella siempre había tenido algo de contracciones antes de sus partos, pero esta vez eran más, y como era multípara, al principio no pensé en ningún problema sino en que su matriz estaría preparándose para el parto. La mamá empezó a demorarse más y más y a dilatar, y como diez días después de su fecha probable de parto parecía que tenía al bebé «por las rodillas» y No fue así. «Algo raro», pensé, y suspiré. Ese suspiro que tuve después del tacto vaginal me informó de que el bebé estaba flotando cuando la matriz estaba ya muy baja y parecía que el bebé tenía que estar encajado. Así que después del tacto escuché durante un rato el corazón del bebé y esto es lo que encontré: latidos del corazón del bebé normales pero con unas mínimas desaceleraciones. Los latidos estaban a 140 y bajaban a 126 o algo así en medio de las contracciones leves. Esto es como una prueba, pues estaba oyendo los latidos con las contracciones que estaba teniendo. Escuché el corazón del bebé cada tres días. La madre ya notaba su movimiento.

Decidimos que tomara algún remedio para que empezara el trabajo de parto. Comenzaron las contracciones, dilató otro centímetro, aunque sin mucho dolor, y el corazón del bebé seguía igual, siempre con la frecuencia dentro de lo normal. Hay que tener mucho cuidado con esto, y si el corazón empieza a bajar a menos de 120, tanto durante la contracción como en cualquier momento, sobre todo si lleva mucho tiempo de trabajo de parto o antes del trabajo de parto, hay que hacer un traslado a un centro hospitalario para asegurar el estado del bebé, pero si todo sigue normal se puede continuar con el parto en casa, aunque estando muy atento. Así todo, ten todo preparado, ya que el parto VA SER RÁPIDO. Esto puede suceder porque el cordón sea corto en sí mismo o porque el bebé esté enrollado, en cuyo caso el cordón se acorta. La naturaleza no va a dejar que el bebé nazca hasta que todo esté preparado. Tanto es así que, después, esta mamá empezó a inducirse estimulando sus pezones y con un enema de hierbas medicinales, y yo, con un buen examen donde estimulé la apertura de la matriz. Y al final, nada. Todo se paró después de unas cuantas horas. Ella ya tenía 5 cm., pero el cérvix no estaba flexible; seguía duro y el bebé, aunque tenía la cabecita en buena posición, no estaba encajado y, por tanto, no hacía presión. Después del segundo intento me puse a pensar sobre el asunto, y llegué a la conclusión de que estábamos ante un cordón corto. Y aunque ella, en otro caso, hubiera podido empezar el trabajo de parto con algo tan simple como un buen tacto o un poco de estímulo en sus senos o un enema, ahora no pasaba nada. Esto es porque más que yo y hasta más que ella, la sabiduría está entre el bebé, el cordón, la placenta y la matriz.

Puedes confirmar que estás ante un cordón umbilical corto cuando a la vista el abdomen, con contracciones o a veces sin ellas, parece que el bebé está muy encajado, aunque la realidad es que después del examen descubres que está flotando. El fondo de la matriz tiene que bajar con el bebé para que éste pueda nacer sin problemas, y en estas condiciones hay una gran necesidad de progresar sin intervenciones que fuercen al cuerpo de la madre a que entre en su proceso de parto antes de que la placenta y la matriz estén preparadas. Esa preparación se toma su tiempo. Este diagnóstico de cordón corto y su tratamiento de vigilancia sin intervenciones es importante cuando la embarazada ya ha tenido a sus bebés con rapidez y las contracciones desaparecen después de un rato aunque tenga una dilatación de dos o hasta cinco centímetros, y no hay otra buena razón impidiendo un parto eficaz. Al apurarse y romper la bolsa o acelerar con pitocina, gel o pastillas vaginales (demasiado fuertes) a las que el cuerpo no puede responder, evitando salvar a la madre de una cesárea o al bebé de falta de oxígeno, el bebé puede que empiece a reaccionar con bajadas cardíacas, y el parto puede que termine en una cesárea urgente porque la intervención causa el desprendimiento de la placenta mucho antes del momento indicado para nacer.

Sólo las intervenciones más leves son las que el cuerpo puede soportar, y hay que parar cuando sea necesario.

Ausculta el corazón del bebé cada par de contracciones, ya que éstas pueden afectar su corazón. Los latidos bajan un poquito justo en medio de la contracción a pesar de que estén básicamente normales. Mientras que la mamá y el bebé tengan sus signos vitales dentro de lo normal, protege la integridad del embarazo y ayuda a las fuerzas extraordinarias de la vida con paciencia con la atención de las madres cuyos bebés tienen el cordón umbilical corto. Por ese motivo se nota que la matriz está muy baja y el bebé flota: tiene que bajar la placenta con la matriz para darle amplitud al cordón y facilitar el descenso del bebé sin ningún daño. Éste es el cuidado que la naturaleza y la vida dan a los bebés y a las madres. Algo casi increíble, muy sensible: hay que tener mucho cuidado y hay que tener mucha fe en los procesos naturales. Algo sublime, interesante y que llega a hacernos creer tanto en la sabiduría del misterio que es el nacer y lo bien que se protege.

En estas circunstancias ten todo el equipo de oxígeno preparado, pues es posible que tengas que reanimar al bebé.

También prepárate para actuar sobre el cordón, asegurándote de que no esté enrollado en el cuello. Si está alrededor del cuello y lo puedes reducir sin cortarlo, mejor, pero puede ser que lo tengas que cortar. Notarás que si late, ese latido puede ser que sea sutil porque trae a la placenta. Si cortas el cordón hay que sacar al bebé rápidamente. Si el cordón no late, ya sabes: hay que sacar al bebé rápidamente. Y no hablemos de los hombros: pensemos que el bebé va a salir y no se va a trabar, pues, como sabes, esto representa una complicación aún más grave. En cuanto me di cuenta, supe que teníamos un cordón corto. Se lo dije a la mamá. Esto lo trato de hacer sin asustarla, pero siendo franca, y hablándole del porqué baja un poco el corazón y qué tenemos que hacer si baja más de lo normal sin empezar el trabajo de parto o al principio de éste: hay que ir al hospital. Si baja en la mitad del trabajo de parto y está por nacer, casi ya no hay tiempo de ir al hospital, pero tiene que nacer pronto. No es buena idea tener estos partos muy lejos de los servicios médicos. Y si el corazón baja al comenzar el parto o sin que ella esté empujando, recomiendo el traslado al hospital.

También hay que ver el color del agua: si está clara, el bebé se encuentra bien, pero si tiene meconio, sobre todo si está muy oscuro, también hay que ir al hospital. En este caso, la bolsa de agua se rompió espontáneamente casi en la semana 42. El agua estaba clara; ella me llamó para decírmelo, aunque no tenía contracciones. Yo fui de inmediato, pues con un bebé alto, hasta el cordón se puede salir, aunque eso no era una gran preocupación. El problema que yo pensaba era el de un cordón corto. En cuanto llegué a su casa, lo primero que hice fue oír al bebé, que estaba muy bien. Y la mamá estaba en un trabajo de parto fulminante, que había empezado casi diez minutos después de llamarme. Estaba en la tina, y ya en ese otro mundo. El mundo mágico de un trabajo de parto eficaz y normal. Era ya casi cuando el sol se ponía y llega la luna cuando en dos empujones, la cabeza nació. El trabajo de parto sólo fue de 35 minutos y, como siempre ocurre en los partos en agua, no intervine de ninguna forma. Sólo hice un tacto para saber si estaba el cordón alrededor del cuello del bebé, pero no estaba. Con la siguiente contracción esperaba que el bebé naciera, pero lo que hizo fue echar la cabecita hacia adentro, como una tortuga, como un bebé que tiene los hombros trabados. La examiné otra vez y lo que encontré fue un cordón tan apretado que lo había confundido con los pliegues de la piel del cuello del bebé. Eso no era parte del cuello; eran dos vueltas de cordón. No pude reducirlas sin cortarlas. Tuve que cortarlas bajo el agua, pues ya no estaba latiendo y no daba tiempo de sacar a la mamá. Yo recomiendo no hacer intervenciones en el agua. Y estoy segura de que un bebé que tiene falta de oxígeno trata de respirar en el útero o durante el trayecto hasta en el agua. Por eso, trato siempre de sacar a las madres del agua si hay algún problema. Pero no había tiempo, así que en cuanto corté el cordón le dije a la madre que el bebé tenía que nacer rápido. Y con esas palabras, cordón cortado, bebé libre y el empujón de la mamá nos trajo al bebé a las aguas del parto y, sin demora, a la superficie. Tuvimos que darle oxígeno durante más de un minuto, estimularlo, hablarle, darle la bienvenida... Y a los cinco minutos, que para mí fueron como diez años, ya estaba cogiendo el pecho. Seis minutos después del nacimiento salió la placenta y, aunque no tuve mucho tiempo de mirar el agua después de nacer el bebé, sí pude ver al salir el bebé que el fondo del agua estaba muy rosado. El agua rosada o roja quiere decir que la mamá se desgarró, que salió la placenta o ambas cosas. Esta mamá tuvo su parto intacto, sin ningún desgarro, así que era la placenta, lo que significa que se había separado al nacer el bebé. Esto, con el cordón sin latir, confirmó mi diagnóstico de un cordón corto.

Estoy muy agradecida de haberme dado cuenta para así poder preparar a esta familia. Y también para yo misma estar preparada para atender al bebé y que todo se mantuviera dentro de la normalidad en este caso tan especial.

Estamos ayudados por fuerzas más grandes que nosotros mismos. Al mismo tiempo, utilizar nuestra experiencia y reconocer la peculiaridad de cada embarazada y parto para poder lograr partos naturales llenos de amor hasta en circunstancias donde no hay trucos que valgan. Este caso también se puede presentar con las primerizas, aunque el diagnóstico es más difícil porque ellas pueden estar durante semanas con contracciones y con el bebé flotando. Con las primerizas, un cordón umbilical muy corto puede suponer la clase de parto rápido que se puede hacer en casa o puede que sea un parto largo, lo que puede complicar las cosas y terminar en el hospital con la posibilidad de una cesárea. Con las multíparas, sobre todo aquéllas que han tenido trabajo de parto corto, vigilando atentamente los latidos y si éstos permanecen con la frecuencia normal, el parto puede desarrollarse en casa. Sea como sea, prepárate por si se presenta una urgencia, pues el bebé puede tener falta de oxígeno.

La misma naturaleza interviene y protege al bebé de esa falta de oxígeno bajando poco a poco la placenta/matriz, abriendo el cérvix y preparándolo todo para un parto donde la vida triunfa y nosotras nos quedamos con un momento más allá de lo que somos, un momento donde sentimos ese pulso de vida, un momento donde sabemos que hay un misterio sabio y fuerte que podemos percibir pero nunca molestar o impedirlo pues si no dejamos que ese proceso sublime se desarrolle, ese parto natural no sucede. Y con eso se pierde la fe en el cuerpo de la mujer y hasta en la sabiduría de la naturaleza.

Doy gracias por ese bebé nacido este marzo entre luna y sol.

La partera Marina Alzugaray, MS, tiene más que 25 años de experiencia con el cuidado de la salud de las madres mujeres. Ella es la directora del Instituto Comadres. Por obtener más información: www.comadresinstitute.com y www.aquanatal.com. Marina vive en Los Cayos de la Florida donde desarrolla cursos y facilita talleres educativos. También es asesora y conferenciante internacional y la representante regional de MANA.


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